- Usted cree que la única verdad que cuenta es la verdad que se puede medir. Las buenas intenciones no cuentan. Lo que hay en el corazón no cuenta. La preocupación no cuenta. Pero la vida de un hombre puede ser medida por cuantas lágrimas se derraman cuando muere. Sólo porque no puedas medirlas, sólo porque no quiera medirlas; no quiere decir que no sean reales. Y aún si estoy equivocado, usted sigue siendo miserable. ¿Realmente cree que el propósito de su vida era autosacrificarse y no obtener nada a cambio? No. Usted cree que no hay propósitos. Aún las vidas que salva, no las toma en cuenta. Modifica lo único decente en su vida, lo contamina, le quita todo el sentido. Es miserable gratuitamente. No sé porqué quiere vivir.
- Lo siento.
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