Te sentías abrumada y no entendías bien porqué. Después notaste que era el peso, el peso de la vida que empezaba a sentirse en tus hombros. Vos seguías caminando, cargando una mochila que poco a poco iba creciendo sobre tu delgado cuerpo. Era la estela de los problemas sin solucionar, aquél endemoniado espectro que se alimentaba de tus miedos más profundos y se desarrollaba apoderándose de vos.
Paso a paso aprendiste a caminar más erguida, a quitar peso de tu espalda. Solucionaste los problemas mientras el espectro moría, de a poco, moría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario