De hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Correría más riesgos, haría más viajes, subiría más montañas, nadaría más rios, iría a más lugares a donde nunca he ido, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Contemplaría más amaneceres y jugaría más con los niños.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos.
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