viernes

Eso pasa cuando estás con las barreras bajas. Cuando estás destrozada por un insignificante hecho, todo te resulta gris y penoso. La causa de tu pena se multiplica incalculables veces.
Pero cuando estás al borde de la cornisa, una mínima alegría te salva el día.
Sólo una sonrisa hace falta, para alegrarte el alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario