Aunque todo esté bien, me siento en el límite. Camino en una cuerda floja con los brazos estirados, esperando con temor una ráfaga de viento que me haga caer al vacío.
El final de la cuerda es muy lejano, hasta diría que infinito. Tengo miedo, miedo a dar un paso en falso, uno sin salida. Miedo a no encontrar un camino de vuelta, a estar rodeada por la nada. Miedo a caer.
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