sábado

Perdés el control. Sos conciente de tu equivocación, pero te seguís equivocando. Aceptás tu error, pero lo seguís cometiendo. 
No podés evitarlo, existe algo más fuerte. Un impulso que se apodera de vos, impidiéndote pensar con claridad. Te aferrás a ese único pensamiento, sabiendo que te dirigís hacia el camino incorrecto; hacia el camino más lastimoso; enfrentando con la frente en alto y una seguridad propia que no existe, lo que te deparará el futuro en la próxima estación.
Es necesario decir basta a la fortaleza fingida.

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