El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce.
Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres.
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