
El quinto piso: rateros del metro, mendigos agresivos y críticos de libros. El sexto piso: extremistas, asesinos en serie, abogados que salen en la televisión. El séptimo piso: los medios de comunicación. Lo siento, ya está lleno.
El octavo piso: criminales de guerra escapados, evangelistas de televisión y la Liga Nacional de Armas.
El piso más bajo, salgan todos.
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