miércoles

diálogo mudo

Mudez. Tintineos. Cubiertos, platos y vasos cortaban el crudo silencio. Miradas tímidas e inocentes se hallaban frente a un gran vacío. Eran ignoradas, desestimadas aquellas pobres miradas. Miradas que sabían concretamente lo que pasaba, pero desconocían la causa. Inquietas y ofendidas bajaban la vista hacia la carne y los vegetales, pero ya sin apetito. No se escuchó ni una palabra, y mucho menos un "Buenas noches". Pero no se necesitaron palabras, todos sabían qué sucedía en las mentes ajenas.
Fue así como ese silencio fue prolongado. Nadie se atrevió a romperlo. En parte por humillación. En parte por miedo. Miedo a que no halla otro valiente que pudiera aventurarse al peligroso mundo de las palabras.

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