miércoles

Gracias por el fuego

Mi conmoción interior es más viva aún cuando me mira que cuando me toca. Además, me ha tocado tantas veces por motivos tan triviales. En cambio, siempre me mira, nunca rehuye a mis ojos. Tiene una formidable capacidad para estar íntegra en su mirada,



 para mirar viviendo, para mirar sintiendo, para mirar simpatizando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario