Mi conmoción interior es más viva aún cuando me mira que cuando me toca. Además, me ha tocado tantas veces por motivos tan triviales. En cambio, siempre me mira, nunca rehuye a mis ojos. Tiene una formidable capacidad para estar íntegra en su mirada,
para mirar viviendo, para mirar sintiendo, para mirar simpatizando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario